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Vuelve la polémica obra de Ramírez de Haro |
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El Teatro Alfil pondrá seguridad durante las representaciones de la obra "Me cago en Dios", de Iñigo Ramírez de Haro, que tendrán lugar en esta sala madrileña desde el próximo 18 de mayo y durante tres únicas semanas. |
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Así lo anunció el director del teatro, Joseph O´Curneen, a pesar de indicar que le parece "indignante" tener que llegar a esta situación para garantizar la tranquilidad de artistas y público.
El autor ha decidido, a raíz de la polémica surgida por esta función en el Círculo de Bellas Artes, "renovarlo todo" y, por eso, el nuevo cartel anunciador de la obra aparece ahora con dos cambios sustanciales: el título va entrecomillado (en referencia a que se trata de una expresión popular) y la palabra Dios aparece cubierta por una banda blanca en la que se lee ´censura´. De esta forma, Ramírez de Haro dijo haber querido introducir "la realidad que se vive en Madrid".
REPROGRAMACIÓN NECESARIA
Por su parte, O´Curneen leyó un comunicado en nombre del Alfil en el que condenó "enérgicamente" los hechos ocurridos el día 1 de mayo en el Círculo de Bellas Artes "donde lamentablemente se vio como un dramaturgo y un actor fueron agredidos con brutalidad en plena representación". Señaló que la reprogramación de esta obra en la cartelera madrileña "era necesaria y muy significativa" y que con ello se reestablece "la normalidad en la actividad cultural y empresarial de esta ciudad".
El director de la sala exigió que cesen de inmediato todas las amenazas y coacciones dirigidas al sector cultural de la capital. "Pensamos que no hacen más que dañar la buena imagen", dijo.
Asimismo, señaló que hay que dejar claro que esta obra puede herir la sensibilidad de determinado público pero recordó que es teatro lo que se hace sobre el escenario y que éste es "menos peligroso que los púlpitos o los escaños". "Aquí no damos discursos, la gente es libre de venir o no", añadió.
CRÍTICAS DEL ACTOR
Por su parte, el actor protagonista del monólogo de Ramírez de Haro, Fernando Incera, criticó al sindicato de la Unión de Actores, a la Asociación de Directores de Escena y a la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), donde se formó, por no haber condenado las agresiones físicas e insultos que tanto él como el autor sufrieron mientras se representaba la función el pasado 1 de mayo.
Respecto a la libertad de expresión, el autor de la obra quiso aclarar que lo que está pasando es un "claro amordazamiento" de la misma y que es "muy grave porque supone un retroceso histórico en Madrid y en España".
El dramaturgo añadió que le gustaría que la gente que la critica sin haberla visto vaya a verla porque no es más que "una obra abierta y simpática" que escribió sin que se le pasara por la imaginación que pudiese herir la sensibilidad de ningún creyente.
Asimismo recordó que su abogada, Cristina Almeida, emprenderá acciones legales "contra todas esas gentes que creen que existe alguna autoridad por encima de la justicia y de la ley".
MÁS ESPACIO
La obra, que no ha variado en su contenido, sí se ha adecuado al nuevo escenario del Alfil, más grande que el del Círculo de Bellas Artes. El director de la función, Pedro Forero, explicó que habrá algunos elementos escenográficos nuevos si bien se mantendrá la línea de austeridad que imprimió desde el principio a la representación.
El director señaló también que se trata de una obra que ofrece muchos registros al actor protagonista y que ofrece una "reflexión desde el humor y la risa, sin ridiculizar".
Fuente: Europa Press
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